viernes, 2 de julio de 2010

Estoy con el auto

Te paso a buscar y nos vamos al centro a tomar una ginebra. Doblo en la esquina, acelero, tu casa en menos de veinte minutos, te paso a buscar y damos una vuelta; el pelo estirado en la almohada, la boca abierta, la boca redonda, y un par de lagañas en los lagrimales de los ojos negros. Toco el timbre, no, acá están las llaves en el bolsillo, en mi bolsillo, copia de tus llaves. Te agarro del pelo, muñeca; qué hacés acá vos, decime cómo entraste... Una copa se rompe y hay gotas de vino en el aire, en el piso, en la pared. Muñeca en el piso, un hilo de sangre en uno de los pies, la risa de primavera. Perdoname, no quería, te sirvo más vino en mi copa, mi copa en tu boca, abierta, redonda, la piel blanquísima, una gota de vino, de sangre divina, la risa en la boca, te saco una foto y sale en blanco y negro, vos en blanco y negro, la piel y la risa.

Te paso a buscar y nos vamos al centro a tomar una ginebra en un bar de vidrios oscuros, mesas de madera, cigarros y encierro. Dos ginebras con hielo, maestro, métale que estamos apurados, tengo que llevar a esta chica a su casa. O no, mejor no, mejor te agarro de la cintura, te llevo hasta el auto y manejo unas horas hasta llegar al mar. Los pies en el agua del mar. Las manos saladas, te digo, y te beso los dedos salados todos llenos de espuma. La arena esta fría y no hay viento. El cielo está celeste-gris. Y después naranja, y rosa. En cualquier momento asoma el sol bien blanco. Pero no, mejor nos vamos, no me gusta mirar el amanecer. Nos vamos a dormir en una buena cama. Y vos, dónde estás, muñeca, dónde te metiste, la ropa tirada en la arena, el mar con las lucecitas flotantes, te vas para adentro, para atrás te vas.

Te paso a buscar y nos vamos, muñeca, estoy con el auto, nos vamos al centro a tomar una ginebra.

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LB-0768 (c. 1959)

cuero cabelludo
la frente
las orejas
la base del cráneo
la nuca
la espalda entre los omóplatos
la base de las costillas
el plexo solar
el estómago el esófago la garganta
los intestinos – el ano
el hueso pélvico las articulaciones
las piernas muslos tobillos los dedos de los pies
los brazos antebrazos y las manos
la respiración
la palpitación
los acaloramientos
los dolores – los cólicos –
el olor a sudor del animal
acorralado en máxima tensión

Louise Bourjois

"Estamos hechos de la misma sustancia con la que están hechos los sueños, y nuestra breve vida está rodeada de un sueño"

William Shakespeare, La Tempestad, (IV, esc. 1)