viernes, 9 de abril de 2010

Pequeñas vías para ser

feliz en una cáscara de nuez

- mirar la luna todas las noches, al menos por unos segundos

- abrir las ventanas, dejar que entre el sol, que entre el viento y la casa se ensucie, la pulcritud es falsa, y enfría

- sacarse los zapatos y andar descalzo en la cocina, el comedor, los cuartos, los jardines, las calles; en el cemento, la porcelana, la tierra, el pasto

- tomar conciencia, al menos de vez en cuando, de la tierra que vibra bajo nuestros pies

-ahorrar agua: al bañarse, al lavar los platos, al regar, al limpiar; para uno mismo y para el resto del planeta que también forma parte de uno mismo

- regalar cosas viejas y nuevas y usadas y a estrenar

- cuidar la vereda del vecino como si fuera la vereda propia

- escuchar música, cantar (aunque sea en la ducha), bailar (aunque sea sólo con las manos o con los pies); las vibraciones de la música limpian y sanan el espíritu y el cuerpo fisico

- hacer algo, cualquier cosa, que todavía no te hayas animado a hacer, y si pensás que ya es muy tarde, pegá un golpe al aire y matá esa idea, porque no es tarde si todavía estás vivo

- hacer cosas que no tengan un sentido y sean sólo para divertirte

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LB-0768 (c. 1959)

cuero cabelludo
la frente
las orejas
la base del cráneo
la nuca
la espalda entre los omóplatos
la base de las costillas
el plexo solar
el estómago el esófago la garganta
los intestinos – el ano
el hueso pélvico las articulaciones
las piernas muslos tobillos los dedos de los pies
los brazos antebrazos y las manos
la respiración
la palpitación
los acaloramientos
los dolores – los cólicos –
el olor a sudor del animal
acorralado en máxima tensión

Louise Bourjois

"Estamos hechos de la misma sustancia con la que están hechos los sueños, y nuestra breve vida está rodeada de un sueño"

William Shakespeare, La Tempestad, (IV, esc. 1)