No me voy a preguntar cuándo algunos van a entender, porque confío en que es ahora. Es el momento de que todos levantemos una misma bandera. La bandera de paz, y la hermandad entre todos los pueblos. La bandera de La Tierra.
No nos lleva a ningún lado batallar unos contra otros. Desde lo más pequeño, a lo más grande. No puede haber en plaza de Mayo, cinco o seis discursos simultáneos, exigiendo lo mismo, necesitando una misma cosa: la paz, la felicidad, la alegría de convivir en armonía.
No es peleando. No es pidiendo: venganza, venganza. Ni disparando al aire para expresar libertad, ni haciendo fuego que daña el ambiente.
No "creo" que esto pueda ser real, porque "sé" que puede ser real. Y sé que ya lo es.
Confío en las personas, y confío en mí.
Abro estas palabras no para que las critiquen, o las admiren; no las abro para que las escuchen. Las abro para que escuchen sus propias palabras.
Las verdaderas, de cada uno. Las que resuenan, y se parecen a estas. Las que confían en la paz, y en el amor. Las que buscan la felicidad.
Cuando dejemos de luchar por la paz, seremos un pueblo libre.
Perdonar TODO. Amar TODO. Agradecer TODO.
Tres estrellas. Tres condiciones para ser.
Desde lo más pequeño, a lo más grande.
Cada vez somos más. Unámonos.
Quienes vibren en el amor, van a volver a vivir.
domingo, 30 de mayo de 2010
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LB-0768 (c. 1959)
cuero cabelludo
la frente
las orejas
la base del cráneo
la nuca
la espalda entre los omóplatos
la base de las costillas
el plexo solar
el estómago el esófago la garganta
los intestinos – el ano
el hueso pélvico las articulaciones
las piernas muslos tobillos los dedos de los pies
los brazos antebrazos y las manos
la respiración
la palpitación
los acaloramientos
los dolores – los cólicos –
el olor a sudor del animal
acorralado en máxima tensión
Louise Bourjois
"Estamos hechos de la misma sustancia con la que están hechos los sueños, y nuestra breve vida está rodeada de un sueño"
William Shakespeare, La Tempestad, (IV, esc. 1)
William Shakespeare, La Tempestad, (IV, esc. 1)
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