Comparto una reflexión. Hoy empecé a escribir esto sin querer, sin saber lo que escribía. No sé de donde vino, pero me gusta y lo quiero compartir, creo que muchos sienten parecido.
Empezamos a asimilar un cambio grande en la percepción de las cosas. Nuestra naturaleza se desestructura, y eso produce conmoción. Una parte nuestra muere, y en toda muerte (como en todo cambio, final y principio) se percibe el vacío. El vacío es igual a la plenitud, en el vacío está el caos, y en el caos todo está dispuesto para que nazca la vida. Se produce el nuevo vino, elíxir que luego tomaremos.
Debemos estar abiertos y aprender a adaptarnos rápidamente a las cosas nuevas. Todo lo que parece un momento negativo, en realidad es una limpieza, una purificación. Tal cual como hacemos al vaciar el placard para que entren nuevas prendas, estamos vaciando nuestro espíritu.
Se abren nuevas dimensiones, debemos estar abiertos a percibirlas; "jugar" en ellas, y así, dejar de percibir la vida como un deber, y asimilarla como un juego. Evolucionamos, crecemos, nos fortalecemos a cada momento, con cada situación, tanto dolorosa como alegre.
Nos encontramos en un embarazo, estamos gestando un nuevo tiempo, de tolerancia, alegría y amor. Estar firmes en nuestras convicciones es importante; limpiar la cabeza, y simplemente bailar, sin miedo a caer y lastimarnos. Ceder al movimiento y no ir en contra de él, las señales son muchas, y todas nos dicen que vamos por buen camino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario