viernes, 12 de noviembre de 2010

Las cosas tienen movimiento

Comparto una reflexión. Hoy empecé a escribir esto sin querer, sin saber lo que escribía. No sé de donde vino, pero me gusta y lo quiero compartir, creo que muchos sienten parecido.

Estamos viviendo un momento muy intenso en el que se mueven muchas cosas. El tiempo deja de existir como tiempo, el espacio se hace relativo. Es un sentimiento de multiespacialidad: uno se siente en muchos lados, y en ninguno. Pueden surgir viajes repentinos, cambios de planes, rutinas que se cortan bruscamente. Nos dicen que debemos estar disponibles a cualquier nuevo territorio que aparezca ante nosotros. Sentimos "crisis", esa crisis es un síntoma que se da porque el cuerpo y la mente están acostumbrados a vivir bajo otros parámetros: planificar y seguir planes, saber cuál es el próximo paso, ver el camino por donde caminar. Al fluir, como el agua, el "yo" se descompone. Puede salpicar hacia cualquier lado, nada es lo que se espera, y cualquier cosa es esperable.
Empezamos a asimilar un cambio grande en la percepción de las cosas. Nuestra naturaleza se desestructura, y eso produce conmoción. Una parte nuestra muere, y en toda muerte (como en todo cambio, final y principio) se percibe el vacío. El vacío es igual a la plenitud, en el vacío está el caos, y en el caos todo está dispuesto para que nazca la vida. Se produce el nuevo vino, elíxir que luego tomaremos.
Debemos estar abiertos y aprender a adaptarnos rápidamente a las cosas nuevas. Todo lo que parece un momento negativo, en realidad es una limpieza, una purificación. Tal cual como hacemos al vaciar el placard para que entren nuevas prendas, estamos vaciando nuestro espíritu.
Se abren nuevas dimensiones, debemos estar abiertos a percibirlas; "jugar" en ellas, y así, dejar de percibir la vida como un deber, y asimilarla como un juego. Evolucionamos, crecemos, nos fortalecemos a cada momento, con cada situación, tanto dolorosa como alegre.
Nos encontramos en un embarazo, estamos gestando un nuevo tiempo, de tolerancia, alegría y amor. Estar firmes en nuestras convicciones es importante; limpiar la cabeza, y simplemente bailar, sin miedo a caer y lastimarnos. Ceder al movimiento y no ir en contra de él, las señales son muchas, y todas nos dicen que vamos por buen camino.

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LB-0768 (c. 1959)

cuero cabelludo
la frente
las orejas
la base del cráneo
la nuca
la espalda entre los omóplatos
la base de las costillas
el plexo solar
el estómago el esófago la garganta
los intestinos – el ano
el hueso pélvico las articulaciones
las piernas muslos tobillos los dedos de los pies
los brazos antebrazos y las manos
la respiración
la palpitación
los acaloramientos
los dolores – los cólicos –
el olor a sudor del animal
acorralado en máxima tensión

Louise Bourjois

"Estamos hechos de la misma sustancia con la que están hechos los sueños, y nuestra breve vida está rodeada de un sueño"

William Shakespeare, La Tempestad, (IV, esc. 1)