Ser cisne y ser canción,
mas antes ser primer aroma,
vaciar la cancha, hacer un pozo
meterse dentro, limpiar la espuma.
Alunamados, escarniados, fragmentados, desobedientes,
no somos animales sino humanos.
Nos movemos por moral, no por instinto,
entre bien y mal, impacientados.
Queremos guardar apariencias,
sin hacernos cargo del desastre.
Nos limpiamos los huesos con la lengua,
lentos, como el agua, grandes, como el cielo.
Despertamos y corremos los escombros
nos miramos las caras desde cerca,
asoma la tempestad sobre nosotros
aúllan lobos negros en el humo.
Dejemos abrir las puertas
hacia las cuevas oscuras,
partirnos en mil pedazos,
morir para originarnos.
Estamos sobre la Tierra,
flotando en el espacio
veamos nacer las rosas,
amemos el fin del juego.
viernes, 5 de noviembre de 2010
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LB-0768 (c. 1959)
cuero cabelludo
la frente
las orejas
la base del cráneo
la nuca
la espalda entre los omóplatos
la base de las costillas
el plexo solar
el estómago el esófago la garganta
los intestinos – el ano
el hueso pélvico las articulaciones
las piernas muslos tobillos los dedos de los pies
los brazos antebrazos y las manos
la respiración
la palpitación
los acaloramientos
los dolores – los cólicos –
el olor a sudor del animal
acorralado en máxima tensión
Louise Bourjois
"Estamos hechos de la misma sustancia con la que están hechos los sueños, y nuestra breve vida está rodeada de un sueño"
William Shakespeare, La Tempestad, (IV, esc. 1)
William Shakespeare, La Tempestad, (IV, esc. 1)
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