Vespertina:
Píde mi mano
hazme esa vuelta de costado
-de rodillas-
redéame, ventisquina.
Flor de aromo,
lame la esquina
-de mis poros-
víste de rojo
y camina;
Vé en las pizarras
el color amarillo
de la Vida.
Ármate el alma
y en lo oscuro
desvístela,
desnuda la Munda
Huesuda,
sin árboles.
Háblate con tu espalda,
tus ganas apiladas
de salir; dos alas
de cotorra
que canta, canta.
Y el pájaro carpintero
de tu tronco rendido
percute desde lo escondido
que confíes en tu pico,
-confía en tu pico
-confía en tu pico,
-confía en tu pico,
y sálvate.
Píde mi mano
hazme esa vuelta de costado
-de rodillas-
redéame, ventisquina.
Flor de aromo,
lame la esquina
-de mis poros-
víste de rojo
y camina;
Vé en las pizarras
el color amarillo
de la Vida.
Ármate el alma
y en lo oscuro
desvístela,
desnuda la Munda
Huesuda,
sin árboles.
Háblate con tu espalda,
tus ganas apiladas
de salir; dos alas
de cotorra
que canta, canta.
Y el pájaro carpintero
de tu tronco rendido
percute desde lo escondido
que confíes en tu pico,
-confía en tu pico
-confía en tu pico,
-confía en tu pico,
y sálvate.
No hay comentarios:
Publicar un comentario