Le temen. Les da miedo. Lo evaden. Se dibujan y se cifran en pedazos ilusorios de la realidad. Se creer propietarios de un espacio ínfimo, inexistente. Un lugar al que solamente ellos tienen libre la entrada y salida. Una serie de eslabones de un collar-cadena que los habilita a No pensar. No hay realidad. Todo es un juego. Es un presagio. Pasado y futuro es lo mismo. El presente se auto elimina en el fondo del agujero que llamamos Tiempo. ¿Cómo vamos a escapar? la apariencia de las cosas, sucia, desordenada, tramposa, juega con nosotros, se divierte. Somos aquello con lo que las apariencias se divierten. Nos pinchan y gritamos, nos besan y reímos. Somos conejos. El universo tiene infinitas posibilidades y cada uno de nosotros somos una sola, siempre vamos a ser una sola, el problema empieza cuando queremos ser más que una sola de las posibilidades infinitas que tiene el universo. Por eso es inútil enojarse, entristecerse, aturdirse y excitarse, hasta reír es inútil. La única forma de ser libre es convertirse en un material inmune a las apariencias, a lo que sucede. Lo que sucede tampoco existe, sólo sucede aparentemente. En esencia, todo es un caos constante, nada sucede, nada cambia, los caminos son todos iguales, no existe arriba ni abajo, ni adentro ni afuera, ni vos ni yo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario