Tantas veces
entramos
en territorios desconocidos.
-sino siempre-
pisamos
el abismo.
O todas las veces que miramos a nuestros pies,
y los vemos en el suelo
ficticio,
De la tierra, cemento, vidrio
-capas finas, invisibles
En torno al Ser que en verdad
Somos.
Fervorosas partículas inmóviles
flotando
en el Espacio Vacío
todo
sideral.
Se escuchan entonces, voces.
Vibraciones amorfas de inciertos
insectos;
Luces
Se mueven alrededor
De las manzanas
Los cuerpos
Las montañas.
Se escuchan
tantos sonidos
que hay veces
que lo único
que deseo
es escuchar
El silencio.
No oír heladera
computadora
perros
gas.
El espacio vibra tanto que casi no lo soporto.
Me siento tan circular
Tan Más-Que-Yo.
y entonces
desaparezco.
(Me imagino la unión como un nuevo bosque, adentro de una panza, un bosque en posición fetal. Un verdadero estallido de luz, y después de eso, amanecer.
Lo veo y siento que al verlo, puede ser real.)
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