viernes, 1 de julio de 2011

Tantas veces
entramos
en territorios desconocidos.

Casi siempre,
-sino siempre-
pisamos
el abismo.

O todas las veces que miramos a nuestros pies,
y los vemos en el suelo
ficticio,
De la tierra, cemento, vidrio
-capas finas, invisibles
En torno al Ser que en verdad
Somos.

Fervorosas partículas inmóviles
flotando
en el Espacio Vacío
todo
sideral.

Se escuchan entonces, voces.
Vibraciones amorfas de inciertos
insectos;
Luces
Se mueven alrededor
De las manzanas
Los cuerpos
Las montañas.

Se escuchan
tantos sonidos
que hay veces
que lo único
que deseo
es escuchar
El silencio.

No oír heladera
computadora
perros
gas.

El espacio vibra tanto que casi no lo soporto.
Me siento tan circular
Tan Más-Que-Yo.

y entonces
desaparezco.


(Me imagino la unión como un nuevo bosque, adentro de una panza, un bosque en posición fetal. Un verdadero estallido de luz, y después de eso, amanecer.

Lo veo y siento que al verlo, puede ser real.)


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LB-0768 (c. 1959)

cuero cabelludo
la frente
las orejas
la base del cráneo
la nuca
la espalda entre los omóplatos
la base de las costillas
el plexo solar
el estómago el esófago la garganta
los intestinos – el ano
el hueso pélvico las articulaciones
las piernas muslos tobillos los dedos de los pies
los brazos antebrazos y las manos
la respiración
la palpitación
los acaloramientos
los dolores – los cólicos –
el olor a sudor del animal
acorralado en máxima tensión

Louise Bourjois

"Estamos hechos de la misma sustancia con la que están hechos los sueños, y nuestra breve vida está rodeada de un sueño"

William Shakespeare, La Tempestad, (IV, esc. 1)