Alimento de unas cuantas
larvas y gusanos,
soy humano de la tierra
aunque se hayan olvidado.
Después de perder la nocion
de lugar, familia, hogar
perdimos, también, las ganas
de acariciar las plantas
y los dedos suaves
de niños guardianes del nuevo planeta.
Todos con
sus quilombos,
algunos, en el estruendoso silencio de sus días
que también son noches
siguen con sus músicas.
Están los amantes del fuego
que de madrugada
se ponen las botas oscuras de cuero
y llegan al bosque a apagar el incendio.
Existen otros que dejarían todo
-casas, ropas, hasta las comidas-
por hacer que una ley nueva
ilumine a los callados
que aún en la bruma
oscura de la cuadra
saben de la luz del amanecer.
En todos los cuerpos hay
huesos, corazón, tejidos
carne de músculo y sangre;
hay espadas, bastos, copas,
oros y fuego blanco.
En todos los cuerpos hay velas
que pueden ser apagadas.
Entonces: alerta.
Rige desde hoy
y hasta el próximo día
un alerta rojo
que todos los verdes
seres humanos estén
indignados.
jueves, 1 de septiembre de 2011
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LB-0768 (c. 1959)
cuero cabelludo
la frente
las orejas
la base del cráneo
la nuca
la espalda entre los omóplatos
la base de las costillas
el plexo solar
el estómago el esófago la garganta
los intestinos – el ano
el hueso pélvico las articulaciones
las piernas muslos tobillos los dedos de los pies
los brazos antebrazos y las manos
la respiración
la palpitación
los acaloramientos
los dolores – los cólicos –
el olor a sudor del animal
acorralado en máxima tensión
Louise Bourjois
"Estamos hechos de la misma sustancia con la que están hechos los sueños, y nuestra breve vida está rodeada de un sueño"
William Shakespeare, La Tempestad, (IV, esc. 1)
William Shakespeare, La Tempestad, (IV, esc. 1)
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